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BIOGRAFÍA |
Nació en Versalles en 1683, fruto del matrimonio habido entre el Delfín Luis (hijo de Luis XIV de Francia) y María Ana de Baviera. En consecuencia, era nieto de María Teresa de Austria, la hermana del monarca hispánico Carlos II. Este hecho, y la inexistencia de un descendiente directo del Rey español, propició que Felipe, que ya era Duque de Anjou, fuera nombrado heredero del legado de los Austrias españoles en octubre de 1700. Un mes después, al morir Carlos II, la herencia se hacía efectiva. Sin embargo, debió ratificar su derecho al trono en la guerra de Sucesión. Con su victoria en la contienda bélica, pudo iniciar un largo reinado que se extendió durante casi toda la primera mitad del siglo XVIII, con la excepción del breve paréntesis que supuso la subida al trono de su hijo Luis I (enero-agosto de 1724). Finalmente, el 9 de julio de 1746, cuando Felipe V se encontraba en Madrid, un ataque de apoplejía acabó con su vida.
POLÍTICA INTERIOR.
El 24 de noviembre de 1700,
Felipe fue proclamado Rey de Castilla y Aragón. Esta proclamación no fue
reconocida por Austria, que quería hacer valer la candidatura del Archiduque
Carlos, segundo hijo del Emperador Leopoldo I y bisnieto de Felipe III. Esto
propició el estallido de la guerra de Sucesión española entre Castilla y la
Francia de Luis XIV, y la Alianza de La Haya (1701), constituida por las
restantes potencias europeas (Inglaterra, Holanda, Dinamarca, Prusia y otros
principados alemanes), que se alinearon junto a Austria para intentar
contrarrestar la hegemonía Francesa en Europa. Mientras tanto, Felipe V había
llegado a Madrid en abril de 1701, prestando juramento como Rey ante las Cortes
castellanas. Ese mismo año contrajo matrimonio con María Luisa Gabriela de
Saboya. Para entonces, la guerra se había extendido a la propia península
ibérica, ya que los territorios de la Corona de Aragón se declararon partidarios
del Archiduque Carlos. Más tarde, en 1703, entrarían al lado de la alianza
austriaca Portugal y Saboya. La guerra fue larga y con altibajos, pero Felipe V
pudo afirmarse en Castilla gracias al apoyo militar francé
s
que propició las decisivas victorias de Almansa (1707), y, sobre todo, Brihuega
y Villa viciosa (1710). Sin embargo, el Archiduque Carlos seguía contando con el
apoyo de los aragoneses. No obstante, una nueva circunstancia iba a cambiar el
curso de la guerra: la muerte de José I en 1711 convertía a su hermano, el
Archiduque Carlos, en el nuevo Emperador y en Rey de Hungía. Lógicamente, las
potencias europeas no estaban dispuestas ahora a engrandecer el poder de Austria
y mediante los tratados de Utrecht, Rastadt, Baden y Amberes (1713-1715)
acordaron el final de la guerra a cambio de que España entregara a Austria
Nápoles, Cerdeña, Toscana, el Milanesado y Flandes; y cediera a Inglaterra
Gibraltar y Menorca. Felipe V se convirtió así en el monarca efectivo de la
Corona hispánica. Los decretos de Nueva Planta (1716) sancionan la nueva
realidad política al suprimir los privilegios forales de Cataluña y Mallorca, y
confirmar la abolición de los fueros de Valencia y Aragón, realizada durante la
guerra, al ser declarados rebeldes sus súbditos. Durante la guerra de Sucesión,
Felipe V nombró como regente a Mª Luisa de Saboya, que estuvo asesorada por un
consejo presidido por el cardenal Portocarrero. Sin embargo, las principales
decisiones políticas estuvieron en manos de la Princesa delos Ursinos, que
impulsó importantes reformas, entre las que destacan la restauración de la
Hacienda, la protección de la burguesía y la centralización administrativa. Esta
política continúa, con períodos de retroceso, después de la guerra. Por otra
parte, Felipe V impulsa una política de fomento de la investigación: creación de
la Librería Real (germen de la Biblioteca Nacional) y de la Real Academia
Española (1714). Sin embargo, el 10 de enero de 1724, Felipe V abdicó en su hijo
Luis I. Pero la prematura muerte de éste, acaecida el 31 de agosto de ese mismo
años, le obligó a ocupar el trono de nuevo. La segunda parte de su reinado se
inició con un acercamiento a Austria y estuvo marcada por el ejercicio de una
política mucho más realista que la del período anterior, cuyos artífices fueron
José Patiño, José Campillo y el Marqués de la Ensenada. En política interior se
llevó a cabo un programa de intensa reorganización económica mediante el impulse
del comercio con las Indias, la creación de Compañías para el suministro de
materias primas y el apoyo al desarrollo de una incipiente industria. Todo ello
fue posible gracias a la eficacia de los hombres que se sucedieron al frente del
gobierno, ya que el monarca sufrió durante los últimos años de su vida un fuerte
desequilibrio mental que le incapacitaba para gobernar.
POLÍTICA EXTERIOR.
La política exterior de los tres primeros lustros del largo reinado de Felipe V estuvo marcada por la guerra de Sucesión, un conflicto interno e internacional al mismo tiempo, que finalizó en 1714. Ese mismo año, y tras la muerte de la Reina María Luisa de Saboya, Felipe V contrae segundas nupcias con Isabel de Farnesio de Parma y la influencia francesa que había presidido la primera fase de su reinado es sustituida por la orientación italiana. Las nuevas directrices de la política exterior española, inspiradas por la Reina y dirigidas por julio Alberoni (cardenal desde 1717), están encaminadas a la recuperación de las posesiones italianas perdidas en los tratados de Utrecht y Rastadt. Entre 1717 y 1718 España ocupa Cerdepa y Sicilia, pero la Cuádruple Alianza (Francia, Inglaterra, Holanda y Austria) le obliga a devolverlas y le entrega a cambio los ducados de Plasencia, Parma y Toscana para los Infantes Carlos y Felipe. Tras el breve episodio del reinado de Luis I, la política exterior de la segunda parte del reinado de Felipe V persigue la integración de España en el sistema de equilibrio europeo mediante el acercamiento de Francia e Inglaterra. La alianza con Francia desembocó en los llamados Pactos de Familia, que implicaron a España en las guerras de sucesión polaca (1733-1738) y austriaca (1740-1748). Pero en contrapartida los ejércitos españoles se apoderaron de Nápoles y Sicilia, que serían reconocidas a favor del Príncipe Carlos, a cambio de su renuncia a los ducados de Parma y Plasencia (1738).
FAMILIA REAL.
Felipe V estuvo casado en primeras nupcias con María Luisa de Saboya, unión de la que nacieron cuatro hijos: Luis I, el futuro Fernando VI, que sería su sucesor, y otros dos hijos que llevaron el nombre de Felipe y murieron en la infancia. Más numerosa todavía fue la descendencia habida de su matrimonio con Isabel de Farnesio: Carlos (Rey de Nápoles y, después, Rey de España al suceder a su hermanastro Fernando VI), Francisco (que murió a los pocos días de nacer), María Ana Victoria (casada con el Rey de Portugal José I), Felipe (Duque de Parma, Piacenza y Toscana), María Teresa (casada con el hijo y sucesor de Luis XV de Francia, Luis de Borbón), Luis Antonio Jaime (arzobispo electo de Toledo, que renunció al cargo y adoptó el título de Conde de Chinchón) y María Antonia Fernanda (casada con el Rey de Cerdeña, Víctor Amadeo III).